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Mostrando las entradas etiquetadas como Cine

Nuevo artículo en la revista Dosis Kafkiana: En defensa del humor rijoso

Siguen siendo malos tiempos para el humor. Pareciera que estemos cambiando de época, pues de otro modo no se atrevería Bajo Ulloa a disentir en público ni Santiago Segura cerrar su saga más taquillera; pero en España apenas quedan humoristas, acaso bufones complacientes con algún poder político para darles «un sentido»​​​​​​​ a su labor: así como los antiguos fariseos torcían el gesto para pregonar que ayunaban, los modernos se ajustan la mueca permanente de oler mierda para impostar su visión crítica y despierta ante el mundo, inherentemente injusto y sin motivos para reír. Hasta las presuntas revistas satíricas se avergüenzan de sí mismas, del humor guarro y el tetaculismo que les daba de comer hasta hace dos días. Nótese que Torrente está cada vez más domesticado y a nadie se le pasa por la cabeza hacer road movies de puteros... y esa es la cuestión. Sobre esto hay mucho escrito, en forma de ensayitos específicos y cortos (se conoce que al público objetivo se le hace bola) de tít...

Nuevo artículo en la revista Rincón Bravío: "¡Devolvednos a nuestros héroes!"

Siendo sincero, no tenía pensado escribir un artículo como este. Lo más, el comentario de una película que se me apetecía interesante, contestataria y montaraz para los tiempos que corren; pero resulta que me encontré con otro engendro insípido y pasteurizado sin muchos más galones que cualquier otra proyección palomitera en la que se esconden las parejas de quinceños solo para darse el lote. Lo peor no es eso (todos hemos sido estafados alguna vez por los charlatanes paniaguados de la cartelera o los rebaños de borricos que adulteran las valoraciones con estrellitas en el Internet); sino que además de ser una obra fallida en sus pretensiones profana el sacrosanto arquetipo del vengador justiciero al colarlo con el tamiz  posmo , que a sabiendas o por contaminación ambiental confunde al héroe naturalista e imperfecto con el mamarracho de moral ambigua ungido como tótem de nuestro tiempo. Hablo, por supuesto, de  El hombre del norte , filme solo destacable por la hermosa fotogr...

Pororoca, de Constantin Popescu

Esta fue para mí una película no buscada, con la que me topé una extraña noche de verano laborable con ganas de cine. Una producción rumana, nacionalidad que apenas había visitado en el séptimo arte. Y resultaba sugerente desde el título, que es la transcripción de una onomatopeya empleada en la región amazónica para definir el concepto superlativo de lo que en español se conoce como macareo: la irrupción de una ola en el sentido contrario de la corriente de un río, por acción del mar en la desembocadura. Digo superlativo en lugar de sinónimo porque el fenómeno a nivel ibérico no puede ser comparable a los cataclismos-relámpago que pudiera provocar algo similar en los inmensos y caudalosos ríos de la selva. Después del visionado pensé que quizás Popescu (permítanme que aquí pueda caracterizarlo por su apellido, a pesar de que es el equivalente dacio de García, Smith o Rossi en sus respectivos países) concebía la pororoca  a modo de metáfora de una calamidad inesperada y antinatural...

Mercadotecnia cultural

Comentaba hace pocos días Ariana Harwicz en las redes sociales cómo demasiado a menudo se trata de segmentar de manera burda el público de una obra cultural, de manera frecuente por cuestiones ideológicas. Es quizás el tercer pilar (o mirada inversa) de un tema que ya hemos tratado de analizar varias veces en este mismo blog, que es la relación entre la creación de la obra y la percepción del público de acuerdo a sus convicciones. El problema raíz de lo que denunciaba Ariana ha infectado todo el arte y quizás el cine ha sido el peor parado de todos. No nos referimos a otra cosa que la subordinación casi absoluta de la cultura a la religión de la mercadotecnia o marketing . Claro que siempre han existido creaciones de consumo que servían para garantizar la viabilidad económica de la industria, pero para ser contrapeso de otras con mayores pretensiones. Desde unos años antes de la crisis de las subprime ya es casi imposible ver grandes producciones en la gran pantalla que no sea...

"El Crack cero", de José Luis Garci

Reconozco que en este caso, una pifia de Google hizo que estuviese a punto de no ir a ver la película, ya de por sí escondida y ninguneada en las carteleras por la aversión que le tiene el mundo cultural español al director. La razón fue que en la búsqueda aparecía en primer lugar en el reparto Miguel Ángel Muñoz. No es que tenga nada contra él, pero convendrán conmigo que tiene un perfil y una planta tan diferentes a los de Alfredo Landa (para quien no lo sepa, protagonista de la película original de la saga), que resultaba casi insultante y llegué a pensar que a Garci se le había ido completamente la cabeza. Afortunadamente, la película seguía en los dos mismos y heróicos cines de Madrid la semana siguiente, me picó de nuevo la curiosidad, y pude constatar que el actor que encarnaba a Germán Areta era Carlos Santos, al que recordaba a bote pronto como Povedilla en Los hombres de Paco  y algún otro papel cómico. Esto me enamoró de inmediato, porque suponía exactamente el mism...

"Last blood" o el funeral del justiciero

No suelo hacer entradas en el blog sobre películas de este tipo. Last blood es muy, muy floja, sin mucho que salvar, emborronada sobre todo por esa puñetera manía que tiene Stallone de intentar hacer, siempre que tiene la oportunidad , lo que no ha aprendido en casi cincuenta años de carrera: interpretar. Al igual que Schwarzenegger, solo es capaz de actuaciones convicentes cuando habla poco y hace su único personaje. Para colmo, podemos decir que durante demasiados minutos no vemos a Rambo, sino a un tipo que se llama como él, al que se le ha olvidado todo su oficio, toda su capacidad táctica; y no se distingue demasiado en sus quehaceres y recursos de un preparacionista novato de la América profunda. Con el párrafo anterior tendríamos suficiente (o incluso demasiado) para hablar de esta producción, y podríamos dejarlo ahí porque no da para mucho más, señalando la curiosidad de que la mitad del reparto son españoles haciendo el papel de mejicanos. Pero Last blood es mucho más ...

Midsommar, de Ari Aster

Esta película me llamó la atención desde el momento en que la vi anunciada en algún cartel por lo exótico del tema: por mucho que el  márketing  de brocha gorda y los entendidillos con blog se empeñen, lo cierto es que hay tan pocas películas de terror relacionadas con cultos paganos que resulta ridículo utilizar el término de  folk horror  para acomodarla en algún subgénero... O siquiera el definirlo. Poco más se había hecho hasta ahora que el famoso  Hombre de mimbre  y su horrorosa versión reciente protagonizada por Nicholas Cage. La gran diferencia entre  El hombre de mimbre  y  Midsommar , que hace además especial esta última, es precisamente el momento en el que fueron producidas: en los años setenta las  religiones  paganas confederadas a menudo bajo el nombre de  Wicca  eran algo extraño, percibidas al mismo nivel de excentricidad que las muchas sectas que triunfaban en esa época y en el intoxicado mundo es...

"La casa de Jack", de Lars von Trier

Retomo brevemente el cine por una muy buena razón, que es el estreno en España de la última película de Lars von Trier después de unos cuantos años de silencio, tan polémica como la predecesora, pero mucho más desapercibida. Podemos decir, en comparación con Nymphomaniac, que es una película continuista, usando una estructura muy similar como excusa para contar la historia, y tan pornográfica como aquella cambiando el sexo por la violencia. Este, además, es un nuevo ejemplo especialmente grave de la indigencia intelectual que inunda los mentideros de Internet, capaz de otorgar a esta producción una puntuación mediocre al lado de los últimos bodrios de Tarantino o la tan sobrevalorada saga de Matrix. En mi opinión, "La casa de Jack" no tiene una especial intención provocativa, ni tampoco que en ese sentido pivote sobre los límites de la belleza o del arte, como insinúan muchas críticas. Más bien es un magistral retrato del mal, sin tapujos, construyendo al protagonista (...

Mujeres en el cine de acción

Hace ya bastantes años, cuando las películas tardaban en envejecer y las productoras todavía pensaban que era importante hacer arte de vez en cuando (en vez de sagas, biografías y versiones), no me cansaba de ver a Sandahl Bergman blandir su cimitarra contra los esbirros del culto a la serpiente, interpretando a Valeria en alguna de las docenas de veces que han podido reponer en la televisión Conan, el bárbaro durante mi infancia y adolescencia. Bergman era atractiva, pero no canónica, atlética, y con un toque natural y silvestre, de modo que su personaje resultó una heroína legendaria y convincente. Desgraciadamente, no volvió a tener muchos otros papeles importantes en su vida, como han escaseado lamentablemente las Valerias en el cine estadounidense. No es que no se hayan producido en todos estos años películas con personajes femeninos en papeles de acción, pero casi todas con la mala ocurrencia de creer que la actriz de moda del momento, una Barbie delicada y estupenda, iba...

Crítica: La llamada

De esta película, que viene de un musical estrenado hace cuatro años, me esperaba poco más que una comedia española al uso, sin grandes pretensiones. Bien es cierto que no tenía referencias más allá del trailer, incluso pensaba que se trataba de la adaptación de algo venido de Broadway.  Nuevamente me equivocaba (y por desgracia no es algo que me ocurra a menudo de un tiempo a esta parte en el cine), aunque el resultado final de la obra no sea realmente satisfactorio. La historia en sí misma es sencilla y, todo hay que decirlo, previsible desde muy pronto: María es una adolescente en un campamento de verano coordinado por monjas, cuya vida se presenta como disipada hasta la fecha junto a su amiga del alma Susana, con la que tiene un dúo de reggetón por el que un productor musical muestra interés. Una noche, Dios empieza a despertar su vocación cantándole canciones de Whitney Houston. María quiere responder a la llamada, pero no sabe cómo hacerlo, así que pide ayuda a las rel...

Crítica: Blade Runner 2049

He de reconcer que desde que Hollywood decidió dejar de innovar para adentrarse en esa deriva nihilista en la que lleva ya unos cuantos años de versionados y secuelas innecesarios en masa, el anuncio de que iban a hacerlo también con Blade Runner me aterró especialmente. Al fin y al cabo, es un clásico contemporáneo y la obra cumbre de su género, ¿no sería mejor dejarlo así? ¿Podría salir algo con sentido de este experimento? Para mi sorpresa y, dado que las expectativas que tenía no eran demasiado altas, el resultado es bastante bueno. A pesar de que las cuestiones fundamentales en cuanto al conflicto entre humanos y creaciones biológicas muy perfeccionadas (llamados replicantes) que pueden llegar a confundirse con ellos ya habían sido expuestas magistralmente en la primera película, en Blade Runner 2049 se consigue dar una vuelta de tuerca más añadiendo un nuevo tipo de replicantes especialmente diseñados para que no puedan rebelarse, de modo que están integrados en la socied...