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Entradas

Midsommar, de Ari Aster

Esta película me llamó la atención desde el momento en que la vi anunciada en algún cartel por lo exótico de la temática: por mucho que el márketing de brocha gorda y los entendidillos con blog se empeñen, lo cierto es que hay tan pocas películas de terror relacionadas con cultos paganos que resulta ridículo utilizar el término de folk horror para acomodarla en algún subgénero... O siquiera el definirlo. Lo cierto es que poco más se había hecho hasta ahora que el famoso Hombre de mimbre y su horrorosa versión reciente protagonizada por Nicholas Cage. La gran diferencia entre El hombre de mimbre y Midsommar, que hace además especial esta última, es precisamente el momento en el que fueron producidas: mientras en los años setenta las religiones paganas confederadas a menudo bajo el nombre de Wicca eran algo extraño, percibidas al mismo nivel de excentricidad que las muchas sectas que triunfaban en esa época y la anterior en el intoxicado mundo espiritual hippie, pero muy minoritarias e…
Entradas recientes

Lanzarote

Un grave defecto que solemos tener los escritores, relacionado con la vanidad, es pensar que cualquier vulgaridad cotidiana que tratemos es interesante por el simple hecho de llevar nuestra firma. Solo por contarlo nosotros. En ese sentido, el tema estrella de los últimos años es la paternidad o el cuidado de familiares dependientes, como si fuese un territorio ignoto y fascinante para el lector medio... Y todo esto empieza, por supuesto, con la literatura de viajes, que en tiempos no tan remotos en los que era peligroso y caro en dinero y tiempo hacer largos desplazamientos, una redacción pasable sobre cualquier lugar más o menos exótico levantaba expectación. El colmo es cuando nos atrevemos a engendrar una obra monográfica con cualquier excusa de este tipo. Una de esas singularidades geográficas cercanas y asequibles es la isla de Lanzarote, llamada Titerroigatra por los escasos habitantes que podría tener una isla sin agua antes de su fusión con la civilización europea occidental…

Cartas de amor

Me sumo con esta entrada a otra que ha colgado muy recientemente la compañera de batallas Lázara Blázquez Noeno en su blog, que por otra parte no puedo dejar de recomendar. Suscribo lo que dice de principio a fin en defensa de la carta de amor, y considero que esta arenga es más necesaria que nunca en los turbios tiempos en que vivimos. No he podido resistirme a abordar este tema, porque llevo muchos años cultivándolo, unas veces en público y otras en privado. Demasiados. Pero siempre por necesidad, mucho antes de haber aprendido a descifrar la vocación vital que siempre ha estado ahí. Y sigo haciéndolo, porque en literatura las cartas de amor son para mí el alfa y el omega, la madre que me parió en esto de las letras, como ya he explicado en un post anterior, y no he podido dejar de incluirlas en mi ópera prima (que a fecha de hoy todavía está en la bodega). Las cartas de amor son, incluso las puramente literarias, un acto sincero y visceral. Quizás por eso estén tan denostadas hoy,…

La digna zafiedad cultural

Además del kiosko de Maribel, suelo frecuentar también la tienda de cómics de Manuel. Cuando ojeo las estanterías, compruebo para mi pesar que son cada vez más escasas las obras de humor zafio a la venta, en un formato que otrora fuera tan prolífico en estos géneros. Aunque la verdad es que ya ningún formato lo es, salvo quizás los volátiles vídeos que circulan por algunas redes sociales o WhatsApp, resiste en este tipo de creatividad. Ni siquiera la revista El Jueves, que fue el buque insignia de la indecencia cultural, se ha ido descafeinando a base de perder Makinavajas, Cojoncianos u Ortega y Pachecos; y no tener especial voluntad en reclutar nue‎vos. En música, género popular por excelencia, demasiado lejos quedan ya las picantes coplillas de Susana Estrada. El Chivi, como comentábamos hace poco, ha renunciado a contiuar su creación y aunque Juampa todavía lo sigue intentando, ya no tiene la fuerza de sus inicios ni apenas poder de difusión.  En la literatura, que siempre ha sid…

Frikis

Hace unos cuantos años, cuando Jesús Quintero tenía todavía programa en Television Española, el locutor dedicó unas palabras muy emotivas y acertadas al por entonces recientemente fallecido John Balan que me marcaron especialmente. No fue tanto por mi admiración hacia el homenajeado, que realmente pertenecía a otra generación y no conocía demasiado, sino por lo acertado y contundente de la reflexión, que sin duda debería enseñarse en muchas escuelas: "Algunos han nacido para ser aplaudidos y otros para ser abucheados. Pero cuando tienes el veneno de ser artista en la sangre, no puedes evitar subirte al escenario". Por supuesto la reflexión de Quintero va mucho más allá, y los abucheos están más relacionados con la heterodoxia que con la falta de talento. Los artistas sin vocación, los papanatas seducidos por un supuesto éxito, prestigio social o dinero se aburren pronto, salvo que gocen de algún privilegio que les facilite mucho el camino. No entienden que hasta hace pocas …

En defensa de la romántica

Desde hace algún tiempo me veo en la situación de tener que defender muchas causas que en realidad me siguen resultando indiferentes (o que, digámoslo claro, me importan un carajo). Esta es sin duda una de ellas y sobre algunas de las demás iré escribiendo... Lo que sí me importa es la crítica deshonesta y propagandística, esa que finge defender los derechos de los toros de lidia cuando lo que realmente le ofende es el pasodoble del Gato montés y los colores de la muleta del torero.
El desprecio hacia la novela romántica no es algo novedoso: a pesar de que la trama amorosa clásica ha servido como hilo conductor de historias de todo tipo desde la antigua Grecia, las obras puramente rosas han sido consideradas desde siempre subliteratura. Todo ello a pesar de que podría decirse que el género en época moderna bebe nada menos que de las monumentales novelas bovarísticas, sobre todo de Ana Karenina (luego volveremos sobre la obra de Tolstoi) y de los afluentes Brönte y Austen.
No voy a s…

Orgullo

Hay mucha gente crítica con el formato que suelen tener las fiestas del orgullo gay (ahora puede que sean del orgullo LGBTIQCA, pero por simplicidad y razones históricas me referiré a ellas así), incluso muchos homosexuales o individuos de identidades diversas, por considerarlo una especie de exhibición estridente innecesaria con la que no se identifican. Yo, sin embargo, defiendo que es la forma adecuada de hacerlo, entendiendo que lo que pueda resultar socialmente más exótico o chocante es precisamente necesita una visibilidad mayor y más especial en un festejo reivindicativo: prejuicios aparte, no olvidemos que la gran mayoría de los individuos que componen estos colectivos no se diferencian del común del populacho en sus usos comunes más que en lo afectivo y sexual. Ni todos viven en Chueca, ni son ricos, ni amanerados o machunas en tendencia, ni necesariamente van con atuendos andróginos o se travisten en sus ratos libres, ni pertenecen a ninguna taxonomía tipo musculoca, osito