Estimado jurado:
Como participante y después de una semana de cortesía esperando rectificaciones o una salida razonable a la resolución, he decidido escribirles la presente para hacerles llegar algunas consideraciones. Por lo demás, a la hora que escribo estas líneas, en la plataforma MundoArti (donde todos nos inscribirnos para concursar) todavía figura pendiente de resultados, no sé si porque el programador de turno no previó la posibilidad de que un premio no se otorgue, o si los responsables están pendientes del algún conciliábulo.
Les ruego se hagan cargo de que no somos imbéciles, sabemos en qué plazas toreamos. Quienes llevamos un cierto tiempo en esto concurrimos a certámenes comerciales sin objeto de ganar, más bien es la única manera de que el manuscrito sea leído por la editorial que nos interesa... y sobre eso volveré luego. Los organizados por administraciones públicas no tienen ese interés aledaño, pero en algunos de ellos (entre los que se contaba este) pareciera por su recorrido que un autor novel o desconocido pudiera tener posibilidades, de ahí el éxito en la participación: es otro tipo de prestigio, relacionado con la honestidad y la justicia, que nadie está reivindicando. Les animo a ello. No nos es ajeno, no obstante, que en los tiempos polarizados y maniqueos donde nos ha tocado vivir, los resultados de los mismos se relacionan con los cargos políticos de la corporación correspondiente, de modo que la decisión estará necesariamente subordinada a pudores y quediranes variados según el color.
Las razones por las que un certamen quede desierto son muy variadas y legítimas. Podía estar esperándose una temática concreta con escasa representación, favorecer a autores de la región o premiar a una persona racializada no binaria de Hispanoamérica, qué sé yo... y la falta de quorum no lo hizo posible. También sabemos que el espectro siniestro de la política local lleva años enfurruñado, pidiendo que el premio no se otorgue en lengua castellana... y miren por donde, de algún modo les han dado el gusto: lo han conseguido. Pero de ningún modo excusa la falta de elegancia y respeto con la que se hizo pública esta circunstancia. Recuerden que no hace muchos años también quedó desierto el Premio Herralde de Novela, uno de los más prestigiosos de nuestra lengua, y en aquella ocasión la editorial Anagrama trasladó la resolución de una manera más razonable y, me aventuro a añadir, realista: falta de acuerdo entre los miembros del jurado.
Sobra decir que, como concursante, asumo que haya obras mejores que la mía, seduzcan más o encajen mejor con lo que los decisores estén buscando, pero no les consiento que excusen la polémica de no otorgar el premio con la falta de calidad de las obras concurrentes: la mía tiene una dignidad literaria más que suficiente, puedo defenderla en lectura y careo con ustedes o cualquiera que esté interesado, y me cuesta mucho pensar que entre más de setecientas sea la única.
Sin más, me despido deseando que el presupuesto no otorgado del premio termine asignándose a los ciudadanos de Palma de la mejor manera posible. Mi novela los saluda ya desde el cajón, lamentando que hayan contribuido a estrechar todavía más el espacio para la narrativa literaria emergente en nuestro país.
Atentamente
Iván Cantero