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Sobre mí


Soy Iván Cantero, escritor pretencioso de vocación tardía e ingeniero informático de formación, nacido en la pequeña ciudad melancólica del noroeste que ha dejado de ser departamental. Desde una vieja iglesia de piedra aislada y con vistas al Pacífico, resisto opinando y escribiendo acerca de todo un poco, sobre todo de cultura; así que no creáis a quien os asegure que me ha visto acechar eventos literarios en Madrid. Pronto podréis leerme en mi primera novela... Si es que alguien tiene el valor suficiente como para publicarla. Mientras, estoy trabajando en la segunda y espero seguir dando guerra para rato.

Puedes seguirme en Twitter (@IvanGCantero) o escribirme un correo.


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Tabarnia

Hace unos años, en lo más duro de la crisis económica, grupos de extrema derecha (o como quiera llamársele) decidieron ocupar en el barrio madrileño de Tetuán  un edificio con la excusa de establecer en él un lugar para cobijar a españoles desfavorecidos, sin hacer demasiado ruido. Creo que todo empezó como una especie de mofa hacia los okupas "clásicos", pues nunca estos grupos habían hecho algo semejante. Al poco tiempo, los del otro extremo del árbol ideológico empezaron a incendiar las calles y las redes sociales con mensajes,  carteles y panfletos de rechazo al llamado "Hogar Social Madrid", porque se había apropiado de su discurso y, además, había conseguido venderlo ante mucha gente como una acción positiva, frente al halo de caradurismo y rebeldía que el tipo de ocupación de sus acólitos emanaba desde siempre ante la sociedad.
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Libros perdidos en el océano

En la última Feria del libro de Madrid me topé en una de las casetas con una autora que me sonaba de haberla visto por Twitter, y así se lo hice saber. No recordaba su nombre, pero sí que solía escribir novela romántica, aunque esta vez firmaba algo de intriga. No era una escritora popular, más bien de las que suelen autodenominarse "independientes" porque, aunque no autopublicaba, trabajaba con una editorial pequeña que funciona de una manera similar, imprimiendo en físico bajo demanda y con escasa o nula distribución en librerías, por lo que le tocaría la mayor parte del trabajo de promoción de sus obras. En un primer momento la obra que estaba vendiendo no me resultaba interesante, pero a la vuelta de mi paseo decidí comprarla, a pesar de que la promotora apenas me lanzaba en ráfagas ininteligibles la descripción de la misma, supuse entonces que hastiada de todo el día haciendo lo mismo. Cuando me volví a casa, comprobé que esta mujer también me seguía a mí antes de que …

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La inefable Úrsula, matriarca de la familia Buendía en "Cien años de soledad", lleva al extremo del realismo mágico marqueciano la compensación que hacen los invidentes con su memoria y el resto de sentidos para suplir el que les falta, de modo que resulta casi fascinante el imaginar el desarrollo potencial de las capacidades mentales y perceptivas aletargadas por utilizar principalmente la mentirosa y superficial capacidad de la vista. En todo caso, no queda más remedio para todo humano que el interpretar el mundo, siempre con un cierto sesgo, con las antenas que mejor le funcionen, del mismo modo que sólo podemos tomar después decisiones con la información parcial que tengamos en la cabeza. Y así seguirá siendo mientras nos quede algo de humanos. En las últimas semanas he leído columnas de opinión y reseñas de libros relacionadas con la no tan nueva superstición de otorgar a cualquier obra que adquirimos "para verla o leerla luego", incluidos los enlaces a págin…