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Nuevo artículo en la revista Rincón Bravío: "Porno, putas y consoladores"


A menudo se tacha a nuestro sincrético Gobierno (y por extensión, a los partidos que lo componen o lo apuntalan) de moralista o puritano, por su obsesión en legislar y fiscalizar la coyunda de los españoles. No pueden estar más equivocados: para los posmos, la moral es una bola de plastilina que además cambia de color; por consiguiente la ley no significa demasiado para ellos, dado que su cumplimiento es meramente facultativo desde el poder, ya sea por acción/omisión o a toro pasado través de indultos arbitrarios. Más aún, en ellos no hay un ápice de incoherencia o de hipocresía en pedir la cabeza de sus adversarios políticos por ser sospechosos de tener multas de aparcamiento y negarse a dimitir tras una imputación o incluso condena: su elevada concepción de la democracia a la cubana (donde de cuando en vez se impostan elecciones generales y referéndums, a los que ellos dan plena validez) les lleva, con un par de huevos, a la asunción tácita de que sólo están legitimados para gobernar ellos mismos, los del color tomate. En este contexto, como quiera que el statu quo político actual permite injustamente que otros partidos políticos concurran a comicios, prima sobre cualquier consideración el continuismo de sus cargos y cargas públicos para que sigan desarrollando las únicas medidas sujetas a derecho; las que, en palabras de Zapatero "cotizan en el corazón". Su Torá política es todavía más sintética que la de Jesucristo, pues se resume en la famosa frase de Evo Morales: "Yo le meto por más que sea ilegal. Después les digo a los  abogados que si es ilegal legalicen, para eso han estudiado"... Sigue leyendo

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Nuevo artículo en la revista Dosis Kafkiana: "El ala derecha - Cegador, de Mircea Cartarescu

Después de terminar Solenoide, me costaba creer a quien afirmaba que aquella no era la obra cumbre de Mircea Cărtărescu; la distinción correspondería a una trilogía que todavía no estaba editada de manera íntegra en nuestro país, por desgracia más desapercibida. Emprendí su lectura convaleciente del maldito bicho y hasta aquí hemos llegado: con El ala derecha, el autor cierra una trilogía monumental, salvaje y suicida que lo canoniza como santo literario, según la taxonomía catedralicia que a él mismo le gusta emplear para catalogar a los escritores. Podría haberse llamado Mariposa o El manuscrito de Mircea, pero por el deslumbramiento que provoca en el lector admitiremos que el novelista ha elegido el mejor título posible... Sigue leyendo

"El Menstruador", de Lázara Blázquez Noeno

Hace pocos días, Sara Mesa comentaba en la presentación de su novela  Cara de pan  que la historia nace en parte por una experiencia extraña vivida por un amigo suyo, al que se le acercaron dos policías por el hecho casual de que había niños jugando en la zona del parque en la que estaba tranquilamente sentado. Al leerlo, me vino a la cabeza la anécdota de un amigo suizo: Me contaba que en su país los profesores de gimnasia habían optado por dejar irse al suelo a las alumnas que se caían de una espaldera o trepando la cuerda en lugar de recogerlas o intentar sostenerlas, temerosos de que fácilmente pudiesen ser acusados de agresión sexual por hacerlo En realidad,  El Menstruador  trata de esto mismo: un tipo de sexismo que nunca se saca a debate ni tiene grupos de influencia o propuestas políticas que traten de combatirlo, una criminalización preventiva del varón en según qué circunstancias de la que ya no se libran ni los niños . Más concretamente, se centra en la indefensión a

La culpa

Parece que después del comentario sobre Pororoca , me toca de nuevo hablar sobre la culpa. El otro día leía en un periódico que Angela Merkel daba por fracasada la política migratoria de la UE, porque consideraba que solo Alemania se mostraba flexible para acoger a algunos de los inmigrantes que se hacinan en las islas griegas más próximas a África. Hacía, a este respecto y no sin cierta razón, una referencia más o menos velada a las cuestiones religiosas, como corresponde a un partido democristiano como el CDU. Sin embargo, me resultaba sorprendente la perspectiva caritativa, disparada sin duda por la culpabilidad interna, algo típicamente católico: aunque su mentor Kohl sí lo era, Merkel es luterana. Debemos recordar que, en general, los protestantes ven a Dios como una especie de titiritero que no solo permite sino que origina todo lo que ocurre en el mundo, de modo que conciben la pobreza como una maldición y la riqueza como todo lo contrario, ambas de alguna manera merecidas a oj